viernes, 11 de junio de 2010

que es kinesia

En nuestro constante deambular, nos relacionamos con otras personas. Esta relación puede llegar a ser permanente o pasajera. Podemos llegar a intercambiar palabras o simplemente gestos.
La Kinesia se ocupa del estudio del lenguaje corporal, en donde se sustituyen los fonemas por los kinemas (unidades de movimiento corporal), las frases por los kinemorfemas.
Los movimentos de brazos, manos, piernas y pies, las posturas corporales, las expresiones faciales con gestos y miradas, muestran el estado emocional del inidividuo y descubren, en muchos casos, su forma de ser y de obrar.
La cara es el espejo del alma, en ella se muestra la felicidad, la ira, la tristeza, el miedo, la sorpresa, el disgusto, la alegría… La expresión de la mirada es suficiente para conocer el estado de ánimo de una persona. Es un lenguaje universal, en el que no se necesita saber idiomas.

Algunos individuos son capaces, en ciertas ocasiones, de controlar las expresiones de su rostro y así engañar a su interlocutor. Actores, políticos, profesionales de la medicina y de otros campos, pueden disimular o controlar sus emociones.

En la mirada podemos descubrir, o al menos intuir, mucho de nuestro interlocutor. Una mirada directa a los ojos es muestra de sentimientos positivos; si se rehuye, es síntoma de culpabilidad, de actitud negativa.

El amor y la amistad se refuerzan en las relaciones oculares. Bajo una mirada fija suele esconderse una actitud agresiva y hostil. A través de la mirada se pueden establecer relaciones, regular conversaciones.
De todo lo anterior deducimos que las relaciones interpersonales no se asientan únicamente en el lenguaje verbal. El lenguaje corporal, la Kinesia, es una ayuda fundamental para el conocimiento del otro, para el establecimiento de la relación.
Hace poco una conversación me hizo curiosear sobre la Asertividad y ahora, una nueva conversación rodeado también de muy buena compañía me ha hecho pensar en las sutiles formas en que nos comunicamos. Porque sin darnos cuenta decimos más de lo que creemos. El investigador Albert Mehrabian descompuso en porcentajes el impacto de un mensaje: 7% es verbal, 38% vocal (tono, matices y otras características) y un 55% señales y gestos!! Y es que ver la expresión de la persona con quien hablamos nos dá mucha información, sin ella es muy normal que se produzcan confusiones, porque no es lo mismo leer una obra de teatro que verla representada.


Ese 7% verbal es la diferencia entre “los dolores de piernas” y “las piernas de Dolores”… El 38% vocal se entiende perfectamente con la canción de Alejandro Sanz “No es lo mismo” (no es lo mismo arte que hartar) mientras que para explicar bien el 55% restante me haría falta teneros delante!! De todas formas la “comunicación no verbal” es casi universal y como la usamos todos es capaz superar distancias y de saltar barreras lingüísticas, en mis viajes me ha sido realmente útil, no hay que hablar el mismo idioma para entender que si movemos espasmódicamente la cabeza arriba y abajo significa: Sí!! O nos encogemos de hombros cuando no sabemos qué leche nos están preguntando. Al conjunto de gestos que componen nuestro lenguaje corporal se le llama Kinesia (sí!! Como la Avena!!) que viene del griego Kinos, movimiento.

Es necesario tener en cuenta que la Kinesia no es una ciencia exacta, con ella se expresa nuestra parte emocional y la mayoría de las veces varía por las circunstancias donde nos encontremos, por lo que es difícil interpretar gestos aislados. Con ellos apoyamos algún aspecto del mensaje verbal, y la forma de llevarlos a cabo está muy relacionada con nuestra personalidad. La cultura latina es de las más expresivas (sobre todo si la comparamos con los “secos” anglosajones) y en particular los españoles hablamos mucho con las manos, nos gusta hacer muchos aspavientos y gestos grandilocuentes, pero esto no es una regla matemática, cada persona es un mundo. Uno puede inhibir la comunicación no verbal y mostrar poca mímica, lo que suele deberse a la intención de ocultar algo, “que no se note” ninguna emoción, implica introversión o control (el ejemplo perfecto son los profesores que dan clase con un tono monótono o los tímidos que casi ni hablan). La situación opuesta es más divertida, se puede tener total libertad para expresar lo que se siente actuando de forma completamente extrovertida incluso permitiendo entrever más con nuestros movimientos que con nuestra boca (hay veces que nos quedamos “sin palabras” y nos hacemos entender con un gesto), esto suele pasar a menudo delante del sexo contrario cuando nos ponemos a flirtear…

Un ejemplo de la importancia de la Kinesia es el impulso de algunas personas de usar Emoticonos al escribir :P ;) … Es tanta la necesidad de guiñar un ojo que no lo podemos evitar ni vía Messenger. Los emoticones son una solución a esa falta de gestos en la red. También se puede comprobar esa expresividad viendo algunos Nicks:

๑۩۞۩๑ [Nick] ๑۩۞۩๑
<º))))><.•´¯`•. ( Nick ) ¸.•´¯`•.¸><((((º>
׺°”˜`”°º× ( Nick ) ׺°”˜`”°º×

Sin embargo gesticular despreocupadamente es el mejor síntoma de normalidad, debemos aceptar que queramos o no resulta casi imposible silenciar emociones porque como dicen: “La cara es el espejo del alma”. De todas formas hay personas capaces de controlarse, no sin cierto esfuerzo logran disimular sus emociones: actores, políticos, timadores… precisamente porque nos pueden engañar hay que tomar conciencia de que estos movimientos son muy importantes de cara a comprender bien a nuestro interlocutor. He trabajado de asesor inmobiliario y he de reconocer que para un comercial fijarse en estos pequeños detalles e interpretarlos correctamente le permite conocer tanto a una persona que con ello tiene media venta hecha.

Algunos gestos nos delatan, se pueden intuir muchas cosas, la risa de conformidad, la mirada fija de interés, una posición algo forzada al mentir, arquear las cejas por disgusto, el miedo que nos pone literalmente los pelos de punta, un gritito sorpresa al ver la factura de la luz… Mil gestos que tienen su significado, tantos que necesitaré el post de mañana para explicarlos. Aunque también hay otros gestos más contundentes que no necesitan mucha explicación...

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